jueves, 3 de julio de 2008

Santiago por P.de Valdivia

Valdivia escribe al emperador Carlos V, en septiembre de 1545 que recibió del marqués Pizarro provisión para conquistar y colonizar el territorio conocido como Chile, al que llegó al finalizar el año 1540. Fundó en el valle del Mapocho la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura, la que fue atacada por los aborígenes el 11 de septiembre de 1541, mismo año en que fue erigida, "...mataron XXIII caballos y cuatro cristianos y quemaron toda la ciudad comida y la ropa y cuanta hacienda teníamos, que no quedamos sino con los andrajos que teníamos para la guerra y con las armas que a cuestas traíamos, y dos porquezuelas y un cochinillo y una polla y hasta dos almuerzas de trigo;", continua don Pedro,"parecióme, para perseverar en la tierra y perpetuarla a vuestra Magestad, habíamos de comer del trabajo de nuestras manos como en la primera edad." y " Como los indios vieron que nos disponíamos a sembrar por que ellos no lo querían hacer, procuraban de nos destruir nuestras sementeras por constreñirnos a que de necesidad desamparásemos la tierra;".
Grande la desvergüenza y pujanza de los "mapochinos", dice Valdivia," determiné hacer un cercado de estado y medio en alto, de mil seiscientos pies en cuadro, que llevó doscientos mil adobes de a vara de largo un palmo de alto,".
Sin recibir socorros, decidió enviar al capitán Alonso de Monroy por ellos, al Perú, luego de graves peripecias durante el viaje, en dicha ciudad encontró apoyo en las personas de Cristóbal d'Escobar, el sacerdote Gonzal Yáñez y Lucas Martínez Vegaso. Con el favor de estos vecinos logró reclutar unos sesenta hombres que marcharon con Monroy a Chile y despachó, " un navío cargado con armas, herraje y otras mercaderías y vino, que había cuatro meses que, por falta dél, no se celebraba el culto divino, ni oíamos misa".
La nave llegó a Valparaiso en septiembre de 1543 y Monroy en diciembre. Nada fácil, los comienzos de éste Santiago de Nueva Extremadura. En extremo duro, más bien, y que hay de la peripecia del vino y de las vides en todo este cuento, es un cuento ajeno el de los escribidores vinosos y" guías" plenas de borra, el que circula en los glamorosos salones y circuitos de ostentosas barrigas llenas de grátis.

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