Muy bien...
Ante el gran interés prestado en el vino y la letra he aquí un par de palabrotas generados gracias a otro par de grados de alcohol en mi sangre... metafóricamente hablando claro...
Vino, escribió y se fue.literatura de chilenos en torno a la cañita...¿Cuantos son los poetas que se han sumergido en la vanagloriada y/o excitante bohemia para la inspiración y la produccion literaria?
En vano haríamos el trabajo de cuantificarlos pues lo relevante no es el número sino la percepción que existe en ellos, casi como transfondo de un circuito artístico literario que, sin duda, propone una nueva estética desde la producción artística.
No cabe duda que la caña de vino ha sido una gran fuente de inspiración, o como se diría por ahí, el elemento de donde sacar fuerzas, creativas o no, para actuar.
El escritor se "sumerge" gracias al vino o cualquier otro sucedáneo, en un estado fruitivo en donde la creación latente y el resultado material es abordable desde todos los sentidos. El alcohol es el medio por el que se entra a un estado de hipersensibilidad que le permite al poeta establecer una relación otra con el mundo. Esta relación es lo que los aleja de la vana jarana o el borracho de cantina, con los que en muchas ocaciones se tomó de mano a mano.
Recorrer bares en busca de aquellos personajes es un buen ejercicio en la medida en que la flora y fauna humana te sumerge actívamente en la "cañita" y en el intento de encontrar ese contacto otro con el mundo, olvidar lo estríctamente referencial y abordar otro orden de cosas que no son supetibles para la racionalidad cotidiana.
Figuras literaria que prodrían dar fe de todo lo que hemos dicho son nuestros queridos poetas Jorge Teillier, Pablo de Rokha, de la misma manera, en el circuito burgués igualmente inundado de alcohol esta Vicente Huidobro, en la tradición literaria mundial se encuentra Edgar Allan Poe, Baudelaire, etc, etc.
Dicho en término simples, el vino y la letra son elemento indisociables, sin embargo, cada uno se sustenta por separado en toda sociedad. En una cultura como la nuestra en donde la katársis es sugerida gracias al cruce de la frontera de la sobriedad, la creación literaria de muchos de nuestros escritores se nos plantea como un pequeño gran acto de revelación, de (des) control total del cuerpo y la creación artística por medio de la palabra. En cada verso nacido de una cañita de vino se encuentra un acto de subversión a la mirada y el contacto ordinario de una realidad que en muchas ocaciones es hostil y para nada prometedora.
Finalmente, creo que la respuesta a esta problemática someramente enunciada en estas líneas esta en los mismos versos de los poetas. He aquí algunos...
"Las cosas no pueden convivir conmigo cuando no han sido parte mía."Jorge Teillier