miércoles, 26 de marzo de 2008

Da Vinci y el vino

En tanto, Leonardo, servidor de comidas del Tres Caracoles, en los alrededores del Ponte Vecchio de Florencia, luego su regente de cocina y más tarde, sobre las cenizas de éste fundó, La Enseña de las Tres Ranas de Sandro y Leonardo, con su amigo Botticelli, culminando como Maestro de festejos y banquetes de Ludovico el Moro, en Milán. Si, él yá sabía de los vinos de la época, que bien puede decirlo el prior de Santa María delle Grazie, en cuyos muros pintó, tras, tres cocechas, la célebre, Ultima Cena.
Da Vinci, dice:"He oído decir que aquellos que no hacen uso moderado del vino se tornan fatigados, temblorosos, pálidos, hediondos, con ojos legañosos, estériles, impotentes, olvidadizos, calvos y avejentados antes de tiempo. A juzgar por el aspecto de mi amigo Gaudio, todo esto es cierto." (de Notas de cocina de Leonardo Da Vinci).

domingo, 23 de marzo de 2008

Al pan, pan y al vino, vino.

O al revés, la idea es llamar las cosas por su nombre, podemos equivocarnos, pero no mentir ni crear mitos comerciales, ya existen demasiados y mejor la poesía, como ésta, que encontramos en un folleto olvidado por un turista y como no indica el autor, no le brindamos el merecido honor. Diremos, anónimo, por toda justicia y su traductor del inglés fue Gerardo Muñoz H., un viejo conocido del vino, va:

El vino
es el cielo
la tierra
la lluvia
el sol
los viñedos
las cepas
los sarmientos
la savia
racimos tiernos,
vegetación exuberante,
perfume suave de la flor,
floración.

Es la uva que trasluce
la baya dorada
los vendimiadores
el prensado
el mosto que brota
los toneles
la fermentación
el misterio
el vino claro, luz en la copa.

Es también el deseo de conocer
el abordaje prudente
el vestido
los aromas
el gusto sutil,
la persistencia en boca
enervante calor,
placer,
amor y goce.