O al revés, la idea es llamar las cosas por su nombre, podemos equivocarnos, pero no mentir ni crear mitos comerciales, ya existen demasiados y mejor la poesía, como ésta, que encontramos en un folleto olvidado por un turista y como no indica el autor, no le brindamos el merecido honor. Diremos, anónimo, por toda justicia y su traductor del inglés fue Gerardo Muñoz H., un viejo conocido del vino, va:
El vino
es el cielo
la tierra
la lluvia
el sol
los viñedos
las cepas
los sarmientos
la savia
racimos tiernos,
vegetación exuberante,
perfume suave de la flor,
floración.
Es la uva que trasluce
la baya dorada
los vendimiadores
el prensado
el mosto que brota
los toneles
la fermentación
el misterio
el vino claro, luz en la copa.
Es también el deseo de conocer
el abordaje prudente
el vestido
los aromas
el gusto sutil,
la persistencia en boca
enervante calor,
placer,
amor y goce.
domingo, 23 de marzo de 2008
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