Ciertamente que don Leonardo, no era un advenedizo en cuanto a vinos y gastronomía, era ésta actividad la que le proporcionaba sustento y el medio que le permitía entrar en contacto directo con sus patrocinadores. Ludovico Sforza, en pago de sus servicios, lo remuneró con una pequeña viña en los alrededores de Milán, la que mantuvo en su propiedad varias décadas, hasta su muerte. La heredaron, su cocinera, Battista y su ayudante, Salai, en partes iguales.
El nos cuenta que su amigo Pacioli..."cada día bebía seis botellas de exelente vino de uvas, sin diluirlo con miel o con agua." Podemos desprender de éste comentario, que; como en todas las épocas, hay vinos de diversa calidad y no sólo de uvas( por antonomasia hoy solo existe vino de uvas) y que la práctica de adicionarle sustancias a los vinos es tan antigua como la profesión de la señora Warren, despues de todo y conforme con Manuel Rojas...."su lengua, sus dientes, su temperatura, su grado de humedad, su sabor, sus caricias, mejores que el vino,...","y él la besó y encontró que sus besos eran bastante buenos, siempre mejores que el vino, mucho mejores de lo que pudo haber imaginado,".
martes, 22 de abril de 2008
martes, 1 de abril de 2008
Vides en Chile
El vivac de don Diego de Almagro se situó en territorio alrededor del valle de Aconcagua, desde ahí envió a Gómez de Alvarado a explorar la tierra al sur, mientras él quedaba a la espera, avistando los navíos que deberían traer los refuerzos y bastimentos del Perú, conducidos por mar, los que finalmente desembarcarían en el caletón de Chigualoco.
Malas noticias, las penalidades del viaje, la fiereza de los aborígenes, poco oro...entre otros factores lo determinaron a abandonar su empresa de Chile, dió orden a de Alvarado de regresar, aún cuando éste yá volvía grupas tras el encarnizado combate de Reinohuelén.
Fin de la campaña de don Diego, se llevó de vuelta al Perú, "camas y petacas". El vino, se lo tomaron y los sarmientos, las estacas, las patillas, los clones, dirán los más h...amigos. ¿Los plantaron, un curita los plantó? No hay registro, ni mensión.
Antes de un lustro, viene don Pedro, salió del Cuzco con alrededor de veinte soldados y centenares de aborígenes porteadores de un "cuantohay", claro, vino y vides. Los demás soldados se sumaron por el camino, nueve en Arica, Rodrigo de Araya con 16 en la Quebrada de Tarapacá, luego Francisco de Villagra con treinta, Juan Bohón, Francisco de Aguirre en San Pedro de Atacama con unos 25, hasta alcanzar un número de 154 "españoles" y unos 800 yanaconas. Que traían estos soldados cuando se incorporaron a la expedición. El equipo del perro y deudas impagas.
El vino y las vides, las trajo el mismísimo Valdivia, y los curitas; el bachiller Rodrigo González Marmolejo, el prebítero Juan Lobos y Diego Perez, los clérigos Rodrigo Gómez y Pozo.
Despues vendrían el clérigo Gonzalo Ibañez, el presbítero Diego de Medina, Fr. Antonio Correa, toditos identificados, ninguno sembrando graciosamente vides en territorio aborigen aún sin conquistar.
Malas noticias, las penalidades del viaje, la fiereza de los aborígenes, poco oro...entre otros factores lo determinaron a abandonar su empresa de Chile, dió orden a de Alvarado de regresar, aún cuando éste yá volvía grupas tras el encarnizado combate de Reinohuelén.
Fin de la campaña de don Diego, se llevó de vuelta al Perú, "camas y petacas". El vino, se lo tomaron y los sarmientos, las estacas, las patillas, los clones, dirán los más h...amigos. ¿Los plantaron, un curita los plantó? No hay registro, ni mensión.
Antes de un lustro, viene don Pedro, salió del Cuzco con alrededor de veinte soldados y centenares de aborígenes porteadores de un "cuantohay", claro, vino y vides. Los demás soldados se sumaron por el camino, nueve en Arica, Rodrigo de Araya con 16 en la Quebrada de Tarapacá, luego Francisco de Villagra con treinta, Juan Bohón, Francisco de Aguirre en San Pedro de Atacama con unos 25, hasta alcanzar un número de 154 "españoles" y unos 800 yanaconas. Que traían estos soldados cuando se incorporaron a la expedición. El equipo del perro y deudas impagas.
El vino y las vides, las trajo el mismísimo Valdivia, y los curitas; el bachiller Rodrigo González Marmolejo, el prebítero Juan Lobos y Diego Perez, los clérigos Rodrigo Gómez y Pozo.
Despues vendrían el clérigo Gonzalo Ibañez, el presbítero Diego de Medina, Fr. Antonio Correa, toditos identificados, ninguno sembrando graciosamente vides en territorio aborigen aún sin conquistar.
Vino en Marte
Mientras el maestro Leonardo prueba una y otra vez los vinos de las bodegas de la Santa María de la Grazzie, hasta encontrar el vino perfecto y no otro, el que ha de pintar en la Ultima Cena, yá habrá pasado mucha agua por el río, o mucho vino por el río. Como aquellos que nos describe, Ray Bradbury, en sus Crónicas Marcianas; "Las embarcaciones, delicadas como flores de bronce, se entrecruzan en los canales de vino verde,..."
Hay vino en Marte, y es verde, Bradbury lo dijo. "El vino es tinto, los demás son brebajes", eso no se quién lo dijo.
Hay vino en Marte, y es verde, Bradbury lo dijo. "El vino es tinto, los demás son brebajes", eso no se quién lo dijo.
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