Ciertamente que don Leonardo, no era un advenedizo en cuanto a vinos y gastronomía, era ésta actividad la que le proporcionaba sustento y el medio que le permitía entrar en contacto directo con sus patrocinadores. Ludovico Sforza, en pago de sus servicios, lo remuneró con una pequeña viña en los alrededores de Milán, la que mantuvo en su propiedad varias décadas, hasta su muerte. La heredaron, su cocinera, Battista y su ayudante, Salai, en partes iguales.
El nos cuenta que su amigo Pacioli..."cada día bebía seis botellas de exelente vino de uvas, sin diluirlo con miel o con agua." Podemos desprender de éste comentario, que; como en todas las épocas, hay vinos de diversa calidad y no sólo de uvas( por antonomasia hoy solo existe vino de uvas) y que la práctica de adicionarle sustancias a los vinos es tan antigua como la profesión de la señora Warren, despues de todo y conforme con Manuel Rojas...."su lengua, sus dientes, su temperatura, su grado de humedad, su sabor, sus caricias, mejores que el vino,...","y él la besó y encontró que sus besos eran bastante buenos, siempre mejores que el vino, mucho mejores de lo que pudo haber imaginado,".
martes, 22 de abril de 2008
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