Don Amado Pissis, en su Geografía Política de la República de Chile,1875, selala que:"La parte de Chile donde se pueden obtener los mejores vinos es aquella donde la viña puede crecer sin riego". Tomamos la cita de Barbara Chiu Stange y Juan Guillermo Muñoz Correa, de "Una comarca rural costina. La Doctrina de Cáhuil en el siglo XVIII". Pissis, ya lo sabía, los especialistas de su país, lo sabían y hoy en Chile, es de perogrullo, "Hay que provocar stress hídrico a la parra, que en vez de uva, de pena", exclaman los más audaces, otros simplemente, "redescubrirán" los históricamente suelos de rulo del secano costero y con ello, renovado el paisaje con los viñedos, cada vez más cercanos al litoral y sorprendidos, sorprenderán por la calidad de los vinos, productos de uvas concentradas, por su escaso aporte hídrico en un proceso, absolutamente natural.
Lo más curioso, ¡ oh pólvora!, es que éste descubrimiento, está en pleno desarrollo desde hace mucho tiempo, obviamente que en su propia escala, en las estancias costinas formadas con las primeras mercedes de tierras coloniales.
"La esterilidad de la tierra, debida a la falta de corrientes de agua y de instalaciones que mejorasen esta situación, va a condicionar el uso que de ellas se haga, manteniendo la conjugación de la ganadería extensiva, la chacarería y el cultivo de la vid como principales rubros de producción", de paso agregan que, "en el conjunto de la producción de las estancias, el cultivo del trigo no es representativo de su economía", no existieron los fundos "trigueros", ni se talaron los bosques para plantar trigo, la tierra del litoral era esteril, hace millares de años y rendía escasos treinta por uno, mientras en el valle lonjitudinal, la proporción era cien por uno.
Continuamos con Chiu y Muñoz,"La actividad que sí tuvo importancia fueron las viñas valorizando considerablemente las tierras".
"El número de cepas más frecuentes es el de 4000, habiendo viñas con 1000 plantas o menos, llegando algunas a 8000 plantas", El valor de éstas, en aquella época, es de alrededor de dos reales cada una.
"La uva se elavoraba en el mismo lugar, para obtener vinos jereces y aguardientes. Se tenían las herramientas y utencilios necesarios para ello. Entre las instalaciones se mencionan lagares, despensas, bodegas y en ellas, alambiques, enfriaderas de cocido, tinajas, botijas, pilones".
La densidad aproximada es de 1000 parras por cuadra y su conducción, generalmente rústica, aparragada o parronal, con rodrigones.
Encontramos viñas en Ciruelos, Nilahue, Chacurra, Pichilemu, La Viñuela y la Palmilla. El viñedo de Ciruelos, villorrio donde se emplaza el asiento del Curato, se encuentra en una de las muchas pequeñas propiedades del area y corresponde a las 250 cuadras que adquirió en 1763 el teniente, Nicolás Arraño a Sebastian de Estolaza, de las innumerables propiedades que éste logró reunir en diversos parajes de Colchagua y Maule.
El viñedo de la estancia de Nilahue, 3/4 de cuya extensión se encuentran en el Partido de Colchagua, tasada en 1769, consignó tan solo 1500 plantas de viña, Talvés, interesadamente, puesto que el mismo tasador se adjudicó la posesión en definitiva y fue acusado de dejar muchos bienes sin tasar, con el propósito de bajar artificialmente el valor del predio. Se trata de Andrés de Escudero, el mismo que vendería con posteridad, la estancia a," Manuel Zaballa, con la condición de quedarse viviendo el vendedor en lo principal de ella gozando los frutos de la viña y arboledas por el término de ocho años".
Viñedos de Colchagua, viñas en Cáhuil, en el Secano costero, aprovechando suelos y climas aptos, variedades de cepas, identificadas, variedades de productos de la vid, hace mucho rato, siglos, antes que llegaran los "pioneros".
sábado, 26 de julio de 2008
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