Los vinos buenos y los vinos malos se han producido en todas las épocas y por supuesto, todos se beben y en última instancia, la percepción de la calidad, siempre tendrá una componente subjetiva, será una "cosa de gusto", por encima de la empalagosa mitomanía en torno del célebre brebaje.
En Cáhuil había producción de vinos hace más de dos siglos y también existía, la Viña del Mar, "hacienda que pertenece a una familia de los Carrera. La llanura se abre y se ensancha, las viñas y los potreros son vastos,"..., estoy citando a María Graham, viuda de un oficial de la marina inglesa, quien permaneció en el Chile de 1822, tras el parto subversivo criollo. Dicha señora, creció en un ambiente culto, viajó por Europa, India y acompañaba a su esposo en un viaje por América, al mando de la nave, "Doris", éste falleció en el Cabo de Hornos, lo sepultó en Valparaiso y se quedó en tierra alrededor de un año, escribió sus vivencias y publicó sus acuciosas observaciones. Sobre su estadía en estas tierras nos dejó su, Diario de mi residencia en Chile.
La sociedad chilena le brindó una cálida hospitalidad, le habrió sus casas, salones y campos, y en ellos sus actividades. La vitivinicultura de entonces, entre otras.
En el fundo de don Justo Salinas, familia emparentada con Juan José Carrera, se encuentra doña Mery, y dice,"En el transcurso del día recorrí casi toda la hacienda, comenzando por las viñas. La principal ocupa dos cuadras cuadradas; las vides están apoyadas en rodrigones y reducidas por la poda a una altura de cinco pies. Aquí no se acostumbra remover anualmente la tierra entre las hileras como en Italia, sino que cada veinte o treinta años descubren y mondan las raíces", esto indica sobre el manejo agronómico.
"En las bodegas, las grandes botijas de greda están enterradas en el suelo, tal como lo practican los indios del interior con las tinajas de chicha según refieren los autores jesuitas. Cada bodega contiene unas sesenta tinajas de veinticinco arrobas cada una. Son fabricadas de arcilla de los cerros vecinos y cuestan tantas veces cuatro reales como arrobas contienen. Cuando se quiere vinificar el mosto, se vierte jugo de uva caliente en la proporción de una arroba por cuatro de mosto, para acelerar la fermentación. Hay que tener cuidado de no hervir el jugo, retirándolo del fuego en el punto máximo a la ebullición, para que no comunique al vino un sabor empireumático. Las bocas de las botijas se tapan herméticamente con barro para la maduración del vino, que cuando está a punto, se echa en cueros para la venta. Probé varias clases de vino y mosto, muy buenos casi todos, y mucho mejores aún los aguardientes, a pesar de la deficiente fabricación de los alambiques."
Muy buenos casi todos, dice la señora Graham; fina cortesía, experiencia objetiva, cultura etílica, salamería pura, propaganda, realidad...o, ¿Que?
Con todo lo que significa hoy, el boom del vino chileno, vende sus caldos a un promedio de 1500 pesos y los hay de más de 50000. Tres cuartos del consumo de vino en el país es de una calidad por la que se paga menos de 1500 pesos, super sospechoso. El dato objetivo es que hoy día se produce mucho vino de garrote que no vale ni siquiera el escaso precio que se paga por él y el consumidor está optando cada vez más por otro tipo de bebidas alcohólicas.
Los vinos, también los costinos,las primeras décadas del siglo XIX, la familia de los próceres, produciendo vinos en sus campos, talvés en San Antonio de Petrel en la Diputación de Cáhuil, propiedad de miembros de la familia Carrera, ¿por que no?, y vinos de calidad , prexistentes a la llegada de los descubridores y los pioneros.
domingo, 27 de julio de 2008
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